Se siente un “boom” del consumo en remodelaciones en Colombia, se dice en  los medios de comunicación y lo validamos los empresarios que estamos en este importante segmento de la industria de la construcción.  Pero más allá de los 3,7 billones de pesos según las cifras del DANE que se invierten en adecuaciones y las más de 1,2 millones de viviendas remodeladas en el 2006,  se trata de reconocer un gran auge que dice que los colombianos invierten en su estilo de vida, en el confort  y en la calidad de sus viviendas. Para ellos algunas tendencias.

Se dice también que el baño, la cocina y la sala son los espacios preferidos para ser remodelados por considerarse  las áreas más visibles y sociales del hogar. Es cierto, las estadísticas lo dicen,  pero creo que el motivo principal por el cual la gente decide cambiar un piso o una pared tiene que ver  con que todos compartimos un deseo: transformar el lugar en el que vivimos en un espacio confortable y habitable en el que podamos rodearnos del máximo bienestar.

Elegir los materiales y los colores que darán vida a los suelos y a las paredes no es una decisión fácil pues existen multitud de posibilidades ciertamente atractivas. Pero en este sentido, remodelar con productos cerámicos se ha convertido en una tendencia por sí misma, se refleja en propuestas atractivas, elegantes y trasgresoras que proponen  las principales fábricas del mundo. Los porcelánicos están regresando a la génesis  y fuentes de inspiración, para transmitir y provocar y crear tendencia a través de nuevos usos.   Por lo que debemos entender que la cerámica es un elemento vivo que se traslada a los espacios para formar parte de su hábitat. Es una forma de expresión contemporánea en casa.

Coincido con algunos expertos del interiorismo en decir que, en lo que concierne a recubrimientos para pisos y paredes,  contamos  con una gran tendencia: se trata de una reinterpretación de lo preexistente, y a partir de allí viene la convivencia armónica de varias corrientes que posibilitan un increíble espectro de elección entre ellas: la natural, la tecnológica, la clásica y la innovadora.

El interés por lo natural sigue vivo, pero se llena de matices nuevos. El contacto con la naturaleza inspira un estilo rústico suavizado tanto en cromatismo como en forma y textura. En cuanto a la tecnología, se  otorgan a la cerámica funcionalidades relacionadas con la domótica, la iluminación o los sistemas de calefacciones que nunca antes hubieran podido imaginarse. Los amantes de lo clásico son permeables a los cambios operados dentro de esta corriente. La identidad conservadora se mantiene al 100%, pero el catálogo se amplía con nuevos formatos, tonalidades, relieves, elementos de contraste en metal, cristal o piedra.  Por último, los más innovadores están enhorabuena, ya que la imaginación se atreve con todo: efectos de inspiración metálica, capas de esmalte mate sobre transparente, lustres, pulidos, superposiciones, etc.

Nuevos conceptos en el ámbito de los recubrimientos cerámicos están definiendo estilos de vida. Imagínense una vanguardista gama de productos que reintrepreta la apariencia de materiales avanzados entre  texturas inimaginables como las fibras de carbono o aquellas que se inspiran en la belleza de la plata, la versatilidad del cobre con las tonalidades rojizas,  o algunas que se inspiran en la resistencia del acero,   otras que se visten con la belleza de la piedra natural,  y otras que juegan con la linealidad y los relieves pulidos, acompañados de una amplia gama de color.

Lo cierto es que en el uso de esta infinita gama de posibilidades alineadas con el gusto personal,  los Colombianos tiene la última palabra: buscan el equilibrio entre la belleza, la funcionalidad y la calidad; quieren un estilo de vida confortable en casa y gozan de la libertad para elegir.